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Sep 18

La Historia Oculta: La plaga de Langostas en Cojedes hace más de un siglo

 

langosta en CojedesArgenis Agüero.- 

La presencia de la plaga de langostas fue una calamidad pública que afectó al país en varias ocasiones, siendo las más recientes la que ocurrió entre 1881 y 1886, y la acontecida entre 1912 y 1916; en esta ultima oportunidad las langostas eran de la especie “shistocerca gregaria”, la cual logra sobrevolar grandes distancias, asolando los cultivos con una voracidad increíble, puede alcanzar una altura de 2.000 metros en su vuelo y recorrer hasta 2.000 kilómetros, de allí que también se le denomine langosta peregrina; la invasión provenía del cono sur (entró por Colombia). En su fase gregaria, estos insectos se adaptan a vivir en poblaciones altamente densas y se transforman en animales muy activos, no presentan preferencias alimentarias y marchan en gran número produciendo ataques masivos a la vegetación, conformando mangas de decenas de miles de individuos. Por ello, las langostas son consideradas ‘plagas polífagas’, ya que se caracterizan por consumir una multitud de especies vegetales y cultivos, sin preferencia por algunos de ellos.

la langosta

Sostiene Germán Yépez (Temas de historia contemporánea de Venezuela; UCV; 2005) que los diferentes métodos utilizados para combatir al insecto estaban relacionados con las etapas de la vida de la langosta, en su fase de saltona o su estado de adulto, y era en este sentido en que se determinaba el método más idóneo a ser utilizado, siguiendo una serie de pautas específicas que garantizaran su éxito. El estado de saltona se extiende desde el momento del nacimiento hasta el momento en que a la saltona le comienzan a salir las alas y se convierte en adulto; este proceso dura 45 días y es en esta fase que deben concentrarse todos los esfuerzos para su destrucción, porque esta fase es el momento de mayor vulnerabilidad del insecto. El método de destrucción de la langosta más extendido fue el tradicional método de zanjas. Este método fue de gran utilidad en todas las regiones afectadas, no obstante este método tenía una serie de inconvenientes por lo costoso que resultaba debido a que requería la contratación de siete o más personas para cavar el foso y conducir las saltonas hasta él, para ser posteriormente tapiadas y golpear el piso para terminar de matarlas. En la búsqueda constante de nuevas medidas eficaces surgió en enero de 1913 un método exterminador producido por algunas sastrerías de Barquisimeto, que se encargaron de elaborar unas redes que sirven para apresar la langosta llamada saltona y ofrecían la ventaja de que reemplazaban el sistema de zanjas, pues fácilmente se podía de hacer uso de ellas en todos los sitios que invadía el insecto, que luego de atrapados se les reunía y se impregnaban de kerosene para posteriormente ser quemados.

Manuel Landaeta Rosales hace referencia a la migración de langostas que penetró en 1872 desde Colombia, arribando a los bosques del Orinoco, pero sería para 1881 cuando comenzaron a producirse considerables oleadas de estos insectos, destruyendo vegetaciones y cosechas, y ocasionando situaciones de escasez de frutos menores y cereales, constituyéndose en una verdadera calamidad con profundos efectos sobre la subsistencia nacional. Los principales productos afectados por las langostas fueron: tabaco, maíz, malojo, caña de azúcar, plátanos, bucare, mango, cacao y los granos de caraota, y algunas noticias sugieren la destrucción de siembras cafetaleras.

Para el año de 1884 las langostas habían expandido considerablemente su alcance espacial en el país, arribando hacia áreas distantes de aquellas en las cuales hicieron su aparición inicial a principios de la década de los ochenta; para 1888 los azotes de las langostas parecen haber sufrido un retroceso hasta 1890, cuando se aprecian sus últimos vestigios.

Respecto a la invasión de langostas en tierras de Cojedes tomaremos nota de lo que dice Virgilio Tosta (Historia de Barinas; tomo III) al referirse al año 1884:

También apareció la langosta en otros lugares del estado Zamora. Un vecino de San Carlos en carta al Director del diario caraqueño La Nación fechada el 30 de junio se expresaba de este modo: Tal y tan asombrosa ha sido la invasión de esta terrible y asoladora plaga y tan inmensamente considerables los daños ocasionados por ella en nuestros campos y sementeras, que la esperanza de salvar siquiera parte de la cosecha de este año, está ya casi extinguida en todos los labradores”.

Regreso de la Langosta

Continua Tosta diciendo que ya antes la langosta había visitado el territorio del Distrito Girardot de la sección Cojedes, y regresó de nuevo a esos parajes en las postrimerías del mes de junio, acotando una nota publicada por el semanario bauleño El Tribuno: “Todo lo ha destruido. Las grandes y ricas sementeras que ayer eran una esperanza para el labrador, hoy son campos yermos de ruina y desolación. Nada ha quedado, y lo que es peor, la langosta se va, pero el enjambre queda. Pobre campesino, que no tiene otro recurso que cruzarse de brazos y ver desaparecer en pocas horas su conuco, fruto de sus desvelos y afanes”.

En otro aparte Tosta señala que “también Tinaquillo recibió la visita del odioso huésped, y más de una vez. En los inicios de septiembre personas de esta población escribieron al diario El Siglo, de Caracas, para informar que la langosta había aparecido de nuevo en Tinaquillo… que la invasión se estaba verificando por la vía de San Carlos y los agricultores de la comarca tornaban a desalentarse. Pero hubo en Tinaquillo gente que se dedicó a observar los hábitos de aquellos insectos, con cierta preocupación científica, a imitación quizás de las investigaciones que se estaban haciendo en Caracas, y alguien señaló que en esa última postura de las langostas se estaba verificando la misma metamorfosis observada en Caracas, saliendo de sus huevecillos insectos diminutos que tenían la forma de la abeja llamada rubito”, y acota Tosta que en la edición del 30 de agosto La Nación reseñó: “Se nos ha remitido de Tinaquillo una cajita contentiva de huevecillos de langosta, en vías de metamorfosearse en hormigas negras aladas, y como este incidente en la vida y desarrollo del voraz insecto puede interesar a los inteligentes, ofrecemos la muestra en nuestra mesa de redacción para el que quiera someterla a examen”.

El corresponsal en Tinaco de un diario caraqueño escribió el 3 de mayo de 1885 al Director de ese periódico (La Nación): “En grandes mangas ha llegado de nuevo la langosta a estos lugares, después de algunos meses en que había desaparecido casi por completo. La invasión ha sido ahora mucho mayor que las que se habían visto antes, y lleva la dirección del llano”.

Continúa Tosta señalando que en San Carlos (como en otros lugares) para tratar de acabar las langostas en estado de saltonas se hicieron zanjas en el suelo y la gente con ramas y paja las iban arreando para que cayeran en las excavaciones donde las cubrían con tierra.

Igualmente señala Tosta que “El presidente del estado Zamora emitió un Decreto por medio del cual hizo obligatorio para los habitantes contribuir a la destrucción del insecto. Las autoridades debían ponerse al frente de los vecinos, quienes dedicarían dos horas diarias a esas labores. Quienes no cumpliesen con el mandato del decreto quedaban sujetas a las penas de ley para quienes desobedecían a la autoridad. Se exceptuaban únicamente a los niños, ancianos y enfermos. Este decreto salió en el último trimestre de 1884”.

Ahora bien, como se dijo al comienzo de este artículo, luego de tres décadas reapareció nuevamente la plaga de langostas y, desde 1912 hasta 1916, su devastadora presencia se hizo sentir en el país y por ende en el estado Cojedes, donde nuevamente hubo que combatir la acción del temible insecto que diezmaba las cosechas produciendo hambrunas. En esta ocasión el presidente del Estado Cojedes, José Felipe Arcay, emitió un decreto para reforzar la acción combativa contra el insecto que asolaba la agricultura; en este caso se buscó la participación masiva de la población ya no obligando a la gente, sino estimulándola mediante el establecimiento de un pago por colectar los huevos de la langosta y así controlarla, evitando su reproducción.

Doctor José Felipe Arcay

Presidente Constitucional del Estado Cojedes

 

Considerando:

 

Que es de urgente necesidad pública y de vital importancia para la riqueza agrícola del Estado proceder a tomar todas las medidas necesarias a fin de tratar de destruir la langosta existente en estas regiones.

 

Decreto:

 

Art. 1º Los Jefes Civiles de los Distritos procederán a pagar, a razón de cuatro bolívares, cada quintal de huevos de dichos insectos que les sean presentados.

 

Art. 2º También procederán a hacer abrir zanjas de una profundidad conveniente en los lugares donde exista el acrídido, y con el apoyo de los vecinos  de la localidad, a objeto de sepultar en ellas la denominada saltona.

Art. 3º Dichas autoridades participarán diariamente al Ejecutivo el resultado de las labores, efectuadas en tal sentido; y darán cuenta también del rumbo que tomen las mangas de las langostas para la debida participación a los respectivos Distritos del Estado o a las autoridades de los Estados limítrofes.

Art. 4º Los gastos que ocasione la ejecución de este Decreto se cargarán al ramo de imprevistas

Art.  5º Comuníquese y publíquese.

El Secretario General queda encargado de la ejecución del presente Decreto.

Dado, firmado y sellado con el sello del Ejecutivo del Estado en el Palacio de Gobierno en San Carlos a los catorce días del mes de Junio de 1916. Año 107 y 58

José Felipe Arcay

 

Refrendado:

El Secretario General

  1. de P. Vázquez

 

Aunque el ataque de langostas a comienzos del siglo XX causó grandes estragos en la agricultura cojedeña no obstante no fue tan impactante como en el siglo XIX; sin embargo nuestros abuelos contaban que ellos vivieron tiempos difíciles debido a la escasez de alimentos y la desesperación que la situación provocaba, especialmente en las masas campesinas que no solo veían desaparecer sus sembradíos sino que también veían morir a sus animales domésticos al no encontrar vegetación donde alimentarse. Un siglo después la escasez de alimentos nos invade, aunque ya no es por causa de la langosta.

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