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Dic 17

LA HISTORIA OCULTA: La geografía humana y la mortalidad en Cojedes entre 1918 y 1920

 

La muerte rondó la geografía cojedeña entre 1918 y 1920 sin tapujos.

Argenis Agüero

 Desde finales del siglo XIX Venezuela se caracterizaba por una situación política inestable, y las sucesivas guerras civiles habían contribuido a conformar el cuadro de un territorio con problemas de pobreza económica, deficiencias sociales y anomalías sanitarias. La población vivía físicamente diezmada, tanto por efectos de las guerras civiles como por causa de las endemias tropicales que se entronizaban en la misma medida que abundaban las deficiencias sociales y la pobreza económica; la realidad de la salud en el país era dantesca: Una letal epidemia de sarampión (1851) azotó a Caracas dejando 1.309 defunciones; luego la gran epidemia de cólera (1854-1857); las epidemias de fiebre amarilla en distintas zonas del país (1853, 1877, 1887, 1888, 1889, 1894, 1895), epidemia de tosferina (1850), la viruela (1898), la peste bubónica (1908), y por último la pandemia gripal que ocurrió a finales de 1918, cuando se propagó la “gripe española” que cobró más de 25.000 vidas en pocos meses.

En el caso del estado Cojedes tenemos que fue una de las zonas donde se sintió con más fuerza el impacto letal del paludismo, el cual, junto a las enfermedades respiratorias y las gastrointestinales e infecciosas de diverso orden, ocasionaron altos índices de mortalidad en una población acicateada por las deficiencias alimentarias, la ausencia de servicios de agua potable, excretas y eliminación de desechos sólidos, así como la casi inexistente atención medico sanitaria, junto a una marcada insuficiencia de medicamentos para combatir el mosaico de enfermedades que diezmaban la vida en esta región.

En un primer paso hacia la aprehensión de esa realidad de la salubridad regional se abordó una delimitación temporal circunscrita al trienio 1918 – 1920, tomando como eje y referencia la presencia de la pandemia de gripe española en la región. Luego con el fin de obtener datos acerca de las causas y niveles de mortalidad en el estado Cojedes se efectuó un arqueo en los libros de defunciones de los años 1918, 1919 y 1920, en el archivo del Registro Principal de San Carlos. El análisis nos indicó que entre 1918 y 1920 se produjeron 4.428 defunciones en los siete Distritos que conformaban el estado Cojedes, cuya población en 1920 era de 81.850 habitantes. Los datos también indican que el 35% de los fallecimientos ocurrió en el Distrito Falcón, seguido por el Distrito San Carlos, tercero aparece Tinaco, cuarto El Pao, quinto Girardot, sexto Ricaurte, y último Anzoátegui con 4% del total estadal.

 

DISTRITO 1918 1919 1920 TOTAL %
Falcón 597 638 332 1.567 35%
San Carlos 442 310 313 1.065 24%
Ricaurte 70 92 63 225 5%
El Pao 189 110 159 458 10%
Girardot 182 126 58 366 8%
Tinaco 202 209 171 582 13%
Anzoátegui 42 123 165 4%
Total defunciones 1.724 1.485 1.219 4.428 100%

Las defunciones registradas en el Distrito Falcón se produjeron tanto en la población de Tinaquillo como en 55 caseríos que lo integraban: Vallecito, El Tigre, Taguanes, Cerro Gordo, Las Mercedes, Belén, El Cogollo, Pegones, Caño de Indio, Guamita Abajo, Carabobal, Cachinche, Paso Ancho, El Cantón, Las Mesas, Morrocoy, Naranjalito, Tamanaco, Cumbe, Marta, Casupo, La Pica, Pueblo Nuevo, Las Encrucijadas, Los Leoncitos, La Guamita, El Carmen, Mataria, Mata Oscura, Lagunitas, El Socorro, Santa Ana, La Funcía, Banco Bonito, Las Caobas, Galán, Tirgua, Pegoncito, Santo Domingo, San Juan, Copacabana, Buenos Aires, El Amparo, Las Matas, Coromoto, Guayabito, Las Abejas, Aguirre, Camburito, Paso Real, La Guásima, Las Lajitas, La Trinidad, La Ceiba, Valle Hondo y San Felipe. En 1918 se produjeron 597 defunciones, en 1919 hubo 638 defunciones y en 1920 hubo 332 fallecimientos.

Las cifras en el Distrito Pao reflejan la mortalidad en la población de El Pao y 28 caseríos que conformaban el conjunto de la geografía humana de ese territorio: Zambrano, Carutico, Placitas, Sabana Afuera, La Vigía, Araguita Arriba, La Agüita, Tasajera, Guasimito, Pueblito, Hato Viejo, Banco, Guásimo, Desembocadero, Mujica, Caramacate, San Juan de Chirgua, Aragüita Abajo, Cantón, Pilancones, Uturica, Vallecito, Montañita, Carrizalito, La Garita, Buenos Aires y Juncal. En 1918 se produjeron 189 defunciones, en 1919 hubo 110 defunciones y en 1920 se registran 159 fallecimientos.

Epidemia febril diezmó la población cojedeña a principios del siglo XX.

La población del Distrito Girardot se hallaba distribuida en los centros urbanos El Baúl y Sucre, así como en 11 caseríos: Santa Rita, Paso Real, Rancho Bonito, La Soledad, Naranjalito, Las Tapiramas, La Marrana, San Miguel, Coje Borra, Guanarito Abajo y Zanja de Lira. En el año 1918 el Distrito registra 182 defunciones, en 1919 se registraron 126 fallecimientos y en 1920 hubo solamente 58 defunciones.

En el caso del Distrito Ricaurte (integrado por los municipios Libertad y El Amparo) las causas de mortalidad solo aparecen registradas en los libros del municipio Libertad, pues en el caso de El Amparo se registra el nombre, edad, sexo, día y lugar del fallecimiento pero no la causa. Además de los centros poblados Libertad (Lagunitas) y El Amparo, la geografía humana del Distrito Ricaurte estaba conformada por los siguientes caseríos: Buena Vista, Juan Libre, El Caro, El Potrero, Palo quemado, La Palma, Palmarito, Barreto, Campo Alegre, Cantarrana, Guafitas, Pueblo Ralo, Caño de Agua, La Chivera, Sun Sun, Maporita, Parigua y Totumito. En 1918 el Distrito Ricaurte tuvo 70 defunciones, en 1919 hubo 92 decesos y en 1920 fueron 63.

Los datos registrados en el Distrito Anzoátegui solo reflejan las defunciones de los años 1918 y 1920, ya que el libro donde se asentaron los fallecimientos de 1919 se extravió del archivo del Registro Principal. La geografía humana de este Distrito se distribuía entre la capital Cojedes (Cojedito) y 18 caseríos: La Quebradita, La Hojita, Caño de Agua, Onoto, Las Matas, Apartadero, Santa Teresa, Angostura, Camoruco, Carmelero, Jabillal, Romereña, Las Vegas, Tronador, Aguirre, Baranda, Retajao, El Banco. En 1918 hubo un total de 42 defunciones y en 1920 se produjeron 123 defunciones, lo que significa un incremento de 292% con relación a 1918.

En el Distrito San Carlos se registraron 1.065 defunciones en los tres años estudiados, sin embargo, solo se asientan las causas de muerte en el libro del municipio Manrique (199 casos), ya que las del municipio San Carlos, solo asienta los datos de edad, sexo, nombre y lugar de fallecimiento. Por esta razón se presentan los datos de Manrique y luego se agregan a San Carlos, para ofrecer el total de dicho Distrito.

Moribundos en cada hogar cojedeño fue una realidad lamentable.

El municipio Manrique (actual parroquia Manrique) estaba conformado, además del poblado de Manrique, por 18 caseríos que definían su geografía humana: Potrero Largo, Los Bancos, Cariaquito, La Puertecita, Quebradón, Tierra Caliente, Los Altares, Quebrada Abajo, Mundo Nuevo, El Plátano, Quebrada de Agua, Pedregal, Valle de Río, Macanilla, Hacienda Vieja, La Sierra, Los Monitos, Macías. En el municipio Manrique se produjeron 89 defunciones en 1918, en 1919 hubo 72 defunciones y en 1920 se registran solo 38 defunciones (una disminución de 189% con relación al año anterior).

En el municipio San Carlos del Distrito San Carlos no aparecen reflejadas las causas de muerte en los libros, aunque allí se produjeron 353 en 1918, en 1919 hubo 238 defunciones y en 1920 hubo 275 defunciones. Además de la ciudad de San Carlos, la geografía humana comprendía un total de 25 caseríos: El Potrero, La Ceiba, Yagrumal, La Palma, Macanilla, Ojo de Agua, Mapurite, Mapuey, Solano, La Aguadita, Valle Hondo, Aranguren, La Morena, Las Vegas, El Limón, El Trompillo, Río Arriba, Las Rosas, Barro Negro, Los Pozuelos, Las Matas, La Sardina, San José, El Cacao y El Laurel.

Al agregar los datos del municipio Manrique al Distrito San Carlos (por formar parte de este) obtenemos una estadística global de este Distrito que alcanza a 1.065 defunciones en los tres años estudiados, siendo el segundo en tasa de mortalidad, después del Distrito Falcón quien ocupa el primer lugar con 1.567 defunciones.

Por último, tenemos al Distrito Tinaco que, al igual que San Carlos, tampoco registró las causas de muerte en sus libros. Sin embargo, la estadística reflejada en ellos indica que en 1918 se produjeron 202 defunciones, en 1919 fueron 209 defunciones y en 1920 el total fue de 171. La geografía humana donde se produjeron los índices de mortalidad en el Distrito Tinaco estaba integrada, además de la ciudad de Tinaco, por las siguientes comunidades: El Hoyo de la Danta, Mata de Agua, La Danta, El Rodeo, Topo, Las Lajitas, Orupe, La Platera, El Novillo, El Socorro, La Peonía, La Arenosa, Juan Bautista, Macapo, Camoruco, Caramacate, La Cruz, Los Bajíos, Las Cañadas, La Tapita, El Pájaro, Agua Blanca, Faltriquera, La Cañita, Higuerote, La Ronca, Guamontey, El Jabillo, El Pesquero, Los Galápagos, Macuto, Basán, La Palma, Piedras Negras, El Paují, Vallecito, Totumo, Corralito, Paja Brava, Parapara, El Pavón, El Guanábano, Guayabalito, Tiramuto, Pozo Azul, La Aguadita, La Taparita.

Por último, cabe acotar que la situación asistencial en el orden médico-sanitario en el estado Cojedes en las primeras décadas del siglo XX era muy precaria, pues apenas los principales poblados contaban con la prestación de servicios médicos de algunos profesionales existentes en la región, y solo existía el denominado “hospital de caridad” en la ciudad de San Carlos, creado por el gobierno estadal en diciembre de 1912, aunque ya desde junio de 1909 había sido creado el cargo público de “médico de la ciudad”, desempeñado por el Dr. Luis Faino Figueredo. Sin embargo, no fue sino hasta 1933 cuando San Carlos contó con un centro de atención médica al inaugurarse, en diciembre de ese año, el hospital “Juan Vicente Gómez”. Tinaquillo, pese a no contar con centros hospitalarios en épocas tempranas, desarrolló mejor atención médica, la cual era ejercida por médicos profesionales particulares, debido entre otras cosas a que ese poblado era el lugar de residencia de varios galenos provenientes de otras partes. Destaca como hecho singular el haber sido en este centro urbano donde se practicó la primera intervención quirúrgica del estado Cojedes, consistente en una histerectomía que fue realizada en abril de 1913 por el Dr. Heraclio Medina, acompañado de los Dres. Francisco López y José Antonio Vizcarrondo.

 

 

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