«

»

Sep 17

LA HISTORIA OCULTA… Los (verdaderos) baquianos de las tropas libertadoras al Campo de Carabobo en 1821

 

Buena Vista

En el cerro Buena Vista.

Argenis Aguero.-

Es indudable el papel protagónico que los personajes anónimos, desconocidos para la historiografía,  desempeñaron  en la lucha independentista desde el mismo momento de sus inicios; allí en ese proceso  los cojedeños asumieron un rol de primera línea, que se acentuó durante los diez años que duró la contienda, hasta el mismo momento de lograr la consolidación de la independencia nacional.  Aquí mostramos una síntesis de uno de los hechos más resaltantes de su participación en la lucha independentista, como lo fue el valiosísimo aporte que significó la participación de varios campesinos de Tinaquillo que prestaron su baquianía de la geografía del entorno al campo de Carabobo, para guiar las tropas libertadoras por senderos ocultos y así sorprender a las organizadas fuerzas realistas que les esperaban por otros caminos, despejando aquí las dudas existentes en la historiografía tradicional respecto a la autenticidad de los personajes.

 

Tradicionalmente en la historiografía venezolana se ha dicho  -y algunos historiadores han osado afirmarlo-  que Bolívar reclutó a un baquiano en Tinaquillo para que este guiase sus tropas hacia Carabobo por senderos poco conocidos y así sorprender a los realistas que los esperaban por el camino real y, temerariamente, hasta se le dio nombre y apellido a ese personaje,  identificándolo con el apelativo de Alejandro Febres,  lo que dio pie para que algunas décadas atrás le otorgaran dicho epónimo a un colegio en la ciudad de San Carlos y un liceo en la población de Las Vegas del municipio Rómulo Gallegos; también a un parque en Tinaquillo se le denominó “Parque El Baquiano”, aunque en este caso no se colocó el denominativo de Febres; no obstante, pareciera ser que dicho nombre fue sacado del imaginario popular, puesto que  -si fuere el caso de que Alejandro Febres haya existido en la vida real-  las investigaciones indican que este no fue el guía que condujo las tropas de Páez por los atajos que llevan a la “pica de La Mona”, pues su nombre no es precisamente el que aparece registrado en los documentos al respecto.

Pica de la Mona

Por la Pica de la Mona.

En su avance hacia Carabobo las fuerzas patriotas pernoctaron el 22 de junio en Tinaquillo y en la mañana del día 23 El Libertador ordenó todo su ejército en la sabana de Taguanes para pasar revista a sus tropas, cuya suma se cree estaba cercana a 6.000 hombres; el General Machado Guzmán hace referencia a este hecho:

“El 23 en la mañana Bolívar paso revista al ejército en la sabana de Taguanes, estableciéndose en las márgenes del río Chirgua hasta el pie de la serranía de las Dos hermanas, que lo separaba del campo de Carabobo. En la mañana del día 24 de junio, Bolívar observaba el dispositivo realista, desde la altura de Buena Vista. El enemigo ocupaba la planicie de Carabobo y algunas colinas que la rodeaban. Solo dos caminos conducían a Carabobo: uno por San Carlos y el otro por El Pao. Ambos estaban bien defendidos por los realistas, especialmente el de San Carlos, donde estaba la artillería. Convencido Bolívar que La Torre esperaba un ataque frontal, ordenó a Páez internarse por un paraje angosto y cayera sobre la derecha del enemigo. El movimiento se ejecutó por parejas, formando luego bajo un fuego realista intenso y trepar una barranca coronada por muchas guerrillas realistas…” (Machado Guzmán; Historia Gráfica de la Guerra de Independencia de Venezuela; 1998; 252)

 

El General José Antonio Páez destaca en su Autobiografía que cuando él y sus tropas acometieron la entrada al campo de Carabobo se encontraron que había dejado “el general español los dos regimientos (…)  a la boca del desfiladero, y salió a disputarnos con el resto del ejército el descenso al valle, para lo cual ocupó una pequeña eminencia a poca distancia por donde nos proponíamos entrar al llano, que era la Pica de la Mona, conducidos por un práctico que Bolívar había tomado en Tinaquillo” (Páez; 1973; Autobiografía; Tomo I; 185-186). Sin embargo Páez no menciona el nombre del práctico a que hace mención allí.

 

Se trata entonces de un vacío que la historia ha legado a los investigadores, lo que obliga a indagar para descubrir la verdad de los hechos. Al acometer una búsqueda de información al respecto encontramos lo expuesto por Luis Blanco Gásperi en la obra titulada “José Antonio Páez en el centenario de su Muerte” (Ediciones de la Presidencia de la República, 1968), allí  plantea que “Páez recibe órdenes del Libertador y con un baquiano de Tinaquillo llamado Manuel Rivas o Alejandro Febres, toma la Pica de la Mona con los Bravos de Apure y la Legión Británica…” , como vemos el autor se maneja en la ambigüedad al señalar dos nombres, lo cual indica que este había revisado documentos que mencionan a Rivas y no a Febres, pero tal vez no se atrevió a profundizar en el tema, no obstante Blanco no indica la fuente de donde obtuvo su información.

Batalla Carabobo

Por otro lado, el prestigioso investigador cojedeño Don Juvenal Hernández, en su libro “Cojedes en la Campaña de 1821” (1988), cita un documento que había sido ubicado por el doctor José Carrillo Moreno en sus investigaciones, en el cual refiere quiénes fueron los guías de las tropas libertadoras, pero dicho documento mismo no posee el aparato crítico, es decir no señala la fuente de donde proviene. Sin embargo, tiempo después, al realizar  un trabajo de investigación en la Fundación John  Boulton se pudo localizar un importante archivo que contiene el documento en cuestión (Archivo Histórico General. C-74/ Sección Venezolana del Archivo de la Gran Colombia. C. XXVIII. 137), pudiéndose inferir que fue del Archivo Boulton donde lo tomó el Dr. Carrillo Moreno. El referido documento consiste en  una orden de pago del Estado Mayor General, fechada en el Cuartel General de Valencia el  26 de junio de 1821, firmada por Francisco de Paula Alcántara como Jefe del Estado Mayor General, cuyo contenido es como sigue:

El Comisario General del Ejército entregará 50 pesos al ciudadano Manuel Rivas, que condujo la cabeza del Ejército como Baquiano en la gloriosa acción de Carabobo. Asimismo dará a Socorro Acosta, José Mendoza y a Tiburcio Asconegui diez pesos a cada uno como guías de las cabezas de las divisiones” (Fundación Boulton; Archivo Histórico General; C-74, Sección Venezolana del Archivo de la Gran Colombia; C. XXVIII; 137).

 

Pareciera ser entonces que con este documento se aclaran  -de una vez  por  todas-   las dudas existentes  respecto al guía o baquiano que condujo las tropas del ejército patriota por  la “Pica de la Mona” hacia la Batalla de Carabobo, quedando especificado claramente que fue Manuel Rivas el guía principal  y que cada Batallón, a su vez, también contó con un guía asignado, siendo ellos: Socorro Acosta, José Mendoza y a Tiburcio Asconegui. Sin embargo, sin minimizar el valor que tuvo el papel desempeñado por esos baquianos, cabe destacar que el triunfo en esa batalla estuvo estrechamente vinculado a la estrategia de guerra implementada por El libertador y sus Oficiales, así como al coraje y entrega de sus tropas, lo cual obviamente no le resta méritos al trabajo realizado por los guías mencionados sino que lo ubica en su justa dimensión, pues  no fue una sola persona la artífice del éxito en esa confrontación bélica sino la táctica y la estrategia empleada en la misma.

Otrosí. Queda entonces demostrado que lo de Alejandro Febres como baquiano de las tropas libertadoras es una ficción más de la historia de Cojedes.

 

//pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js

Deja un comentario

Do NOT follow this link or you will be banned from the site!